Notas en torno al Diseño & la Creatividad
por Eduardo Araya Díaz
Como sabemos, para un observador frívolo y superficial, la creatividad es sólo otra forma para referirse a la locura. Agréguese a esto la tradicional imprecisión lingüística y conceptual de nuestro pueblo y tendremos un malentendido de proporciones. Cuántas veces se habrá oído, ante una tela de Roberto Matta, un filme de Jodorowski, o de Almodóvar o ante los versos de Huidobro o de Zurita el mismo comentario: “¡Ah qué loco!” Y punto. De esa forma, todo un conjunto de sutilezas y matices revelados por el trabajo artístico y que podrían servir, tan grandemente, para ensanchar y profundizar no sólo la experiencia personal de cada uno de nosotros, sino también, por qué no decirlo, una percepción más integral del mundo que nos rodea, del mundo que creemos compartir, queda reducido a un torpe balbuceo que, en una exclamación y dos palabras resume y, al resumir, extermina cualquier posibilidad de comprensión de algo profundo, de algo verdadero, de algo bello. Y nos alejamos de la sala de exposiciones, del foyer del cine o del rincón de la biblioteca, sacudiendo graciosamente la cabeza y pensando, tal vez secretamente, en la magnífica suerte o bendición de no “estar tan loco como esos” que pintaron los cuadros, filmaron la película o escribieron el poema.
Sin embargo, en el ámbito profesional, los diseñadores en general, y los comunicadores visuales en particular, se encuentran constantemente enfrentados a desentrañar el significado de ese ambiguo concepto. Muchos de los profesionales del diseño se las habrán tenido que ver, en más de alguna oportunidad, con las demandas de un comitente que, con insistencia, reclama “Hazme un diseño bien bonito, bien loco, con harto cuento”. Y otra vez, la ambigüedad del término elude el verdadero significado. De una vez por todas sería bueno que nos pusiéramos de acuerdo en llamar a las cosas por su nombre y, si para hablar de creatividad vamos a decir locura, seamos consecuentes y dirijámonos a Avenida La Paz # 841 a buscar directores creativos, directores de arte y diseñadores para nuestras agencias. ¿Demasiado fuerte? Tal vez, pero vivir entremedio de algodones lingüísticos y eufemismos se parece mucho a vivir en la mentira y, si bien es una opción de vida de muchos, yo prefiero explorar otras distintas.
