Algo de lo visual e inusual
por Felipe Muñoz Rosales
El desarrollo biológico paulatino y progresivo de los bípedos facilitó la evolución de los sistemas sensoriales y de la percepción, como diría J. Cuatrecasas, el hombre finalmente se transformó en un “animal humano”.
En ese contexto, la memoria durante extensos períodos de la presencia humana en el planeta constituyó la herramienta central para el almacenamiento de la experiencia y el conocimiento, supeditándose su permanencia fuertemente a la transmisión oral de la información.
Hoy habitamos en una sociedad fuertemente mediatizada por información accesible desde el ojo, «…más del 94% de las informaciones que el hombre contemporáneo, habitante de las grandes urbes, recibe se analiza a través de los sentidos de la vista y el oído; más del 80%, específicamente, a través del mecanismo de la percepción visual – para caer en cuenta de que la información y la cultura que se generan en nuestros días tienen un tratamiento predominantemente visual». Situación que por cierto obedece a una potenciación social de las posibilidades naturales de las capacidades perceptivas humanas.
Así es como nuestros horizontes de aprendizaje e interacción con el medio ambiente (y también su modificación) han sido determinadas significativamente, mediante un acercamiento al mundo de carácter visual, que junto a condicionantes ambientales, permitieron una creciente y sostenida habilidad de construcción lingüística. El hombre en comunidad como ser social, desde la generación en y desde el lenguaje, en síntesis, es un ser comunicativo.
Un gráfico, un blog, un afiche, una infografía, un periódico, constituyen hoy expresiones domésticas normales, luego de miles de años de transformaciones culturales y lingüísticas. Cada una de estas manifestaciones (y otras por cierto), se consolidan por el importante aporte de la relación permanente entre lo visual y lo textual verbal. Relación VERBO~ICÓNICA, presente inequívocamente en las superficies tangibles y/o digitales que sostienen la experiencia, la memoria, el pensamiento y conocimiento humano.
Estas superficies que propician “hacer visible” o “visualizar” la experiencia humana, desde las primeras y rudimentarias impresiones de alfabetos que hicieron visible la lengua, hasta los más complejos sistemas de visualización de información, han permitido el almacenamiento, reproducción y traslado de datos estructurados y conocimientos, caracterizados en lo central por su carácter mixto, vale decir, su particularidad verbo-icónica, lo que finalmente ha contribuido en hacer visible el pensamiento, o lo que es mayor aún, en la construcción de cultura.

“Es aquí donde descubrimos la metáfora, el verdadero tropos, un verdadero
desafío a la creatividad, la inteligencia y la sensibilidad. De tal modo la
metáfora para hablar de ciertas realidades no utiliza dicha realidad, sino
que alude a ella mediante el traslado de otros conceptos, objetos y/o emociones,
realzando y transformando verdaderamente a un plano humano
la comunicación y el lenguaje”
La metáfora; finalmente nos habla de realidad, de las verdades irrefutables en el centro del corazón humano. Pareciera ser que la creación metafórica desde la intuición, esta más cercana de la razón, que la propia razón. Y si el inicio de la enseñanza de nuestra disciplina propone explorar en la metáfora una base discursiva, ciertamente el Diseño opera en una frontera compleja y a la vez fascinante.
Según Borges, “sólo hay unas pocas metáforas esenciales, el resto consiste en destrezas, en juegos de palabras que van y vienen.” Tal vez todas las metáforas derivan de esas pocas metáforas, y esas pocas son una sola. Por el momento desde nuestra disciplina seguiremos intentando conectarnos con esas “metáforas esenciales”, como articuladores, interpretes y comunicadores de un lenguaje común.
Marco R. dijo esto en 5 marzo 2009 a 21:27